Kit de bienvenida para empleados: qué incluir y qué evitar
El welcome pack es la primera impresión física de tu empresa. Qué meter en la caja, qué personalizar con nombre y los errores que vemos repetirse.
El primer día en una empresa se recuerda. Un kit de bienvenida bien pensado convierte ese día en una declaración: "te esperábamos". Uno improvisado dice justo lo contrario. Esto es lo que funciona, visto desde el taller que los produce.
La base que nunca falla
Libreta personalizada con el nombre (no solo el logo), camiseta o sudadera de calidad en su talla, llavero y bolígrafo. Es la combinación que más repiten las empresas que vuelven a pedir — porque se usa desde el primer día.
El nombre marca la diferencia
Un kit con logo es merchandising; un kit con el nombre del empleado es un recibimiento. La diferencia de coste es pequeña y el efecto en quien lo recibe, enorme. Si el equipo de RRHH nos pasa la lista con antelación, cada caja sale del taller ya asignada.
“Nadie fotografía su contrato el primer día. El welcome pack, sí — y lo sube a LinkedIn.”
Qué evitar
Objetos de usar y tirar, tallas únicas ("L para todos"), y llenar la caja por llenarla. Tres piezas buenas ganan a siete mediocres. Y cuidado con el papel impreso excesivo: un folleto corporativo de 20 páginas no lo lee nadie.
Logística: pide por tandas
No hace falta saber cuánta gente entrará este año. Trabajamos tandas pequeñas con el mismo diseño guardado: pides 10 kits ahora y repites cuando incorpores más gente, con la misma calidad y sin volver a pagar diseño.
Cuándo tiene que estar puesto sobre la mesa
El kit funciona si está en el puesto antes de que la persona llegue, no si se le entrega a media mañana cuando alguien se acuerda. Esa diferencia de tres horas cambia por completo el mensaje: lo primero dice que estaba previsto, lo segundo que se ha improvisado.
En la práctica significa que RRHH tiene que tener las cajas en la oficina como mínimo dos días antes de la incorporación, con margen para un imprevisto de transporte. Y como el plazo de producción corre desde la aprobación del diseño, la cuenta hacia atrás real empieza bastante antes de la fecha de alta.
El error más común no es pedir tarde: es aprobar tarde. El pedido entra a tiempo y luego la maqueta se queda dos semanas esperando a que alguien la mire.
El kit remoto es otro problema y se resuelve distinto
Si la incorporación es en remoto, la caja tiene que llegar a un domicilio particular, y eso cambia tres cosas. La primera, que necesitas la dirección y eso implica pedírsela a alguien que todavía no ha firmado o acaba de hacerlo — conviene tenerlo previsto en el circuito de contratación.
La segunda, que el embalaje pasa a ser parte del regalo. En una oficina la caja se abre y se tira; en casa, la persona la abre sola y probablemente la fotografía. Merece la pena el embalaje individual bien presentado.
Y la tercera, que los plazos de transporte a domicilio son menos predecibles que a una dirección de empresa. Para incorporaciones remotas recomendamos sumar unos días de margen y, si son varias personas en la misma fecha, enviar todo con la misma antelación aunque alguna dirección esté más cerca.
Qué presupuesto por persona tiene sentido
No hay una cifra universal y desconfía de quien te la dé: depende de las piezas y del volumen. Lo que sí se puede decir es cómo se reparte bien.
Si el presupuesto es ajustado, concentra en una sola pieza buena y usa el resto en personalización nominal y presentación. Una libreta de calidad con el nombre grabado y una caja decente comunica mucho mejor que cuatro objetos flojos.
Si el presupuesto da para más, la pieza textil es la que más rendimiento tiene: se usa fuera de la oficina, dura años y es la que la gente elige ponerse voluntariamente si la calidad acompaña. Es también donde más se nota escatimar.
Pídenos presupuesto con dos o tres composiciones distintas y compáralas con el objeto delante en lugar de sobre una hoja.
El diseño se guarda: las tandas siguientes salen antes
Cuando montamos un kit por primera vez guardamos el diseño aprobado de cada pieza. Eso significa que la segunda tanda no vuelve a pasar por la fase de maqueta: pides el número de unidades y entra directamente a producción.
Es la razón por la que recomendamos no intentar adivinar cuánta gente entrará en el año. Pide para las incorporaciones que tienes cerradas más un pequeño colchón, y repite cuando haga falta. Evitas almacenar cajas que se estropean y evitas quedarte sin nada en una contratación imprevista.
Lo único que conviene revisar en cada tanda es el reparto de tallas del textil, que es lo que cambia entre grupos y lo que más devoluciones provoca si se copia el pedido anterior sin mirar.
Dinos cuántas incorporaciones tienes y te proponemos un kit con prueba digital de cada pieza.
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